Somos fabricantes de alimentos en cuero

Hasta el 2 de marzo | Jardines y edificio histórico

Curaduría: Fabiola Iza

• Exposición que reflexiona sobre los distintos modos de consumo cultural a través de sistemas de catalogación y ordenamiento del mundo: el zoológico, el jardín botánico, el museo, etc. A través de agrupamientos y clasificaciones absurdas, juega con las contradicciones que suceden en la constitución de conocimiento y valor en los objetos que dichos sistemas albergan.

• Un proyecto de galería perdida.

• Se expone en los jardines y edificio histórico de Casa del Lago del 28 de noviembre de 2013 al 2 de marzo de 2014.

Somos fabricantes de alimentos en cuero es una exposición que consiste en una instalación de refrigeradores, esculturas en bronce madera, bases de concreto y yeso, comestibles e impresiones fotográficas.

Este proyecto reflexiona sobre los distintos modos de consumo cultural a través de sistemas de catalogación y ordenamiento del mundo: el zoológico, el jardín botánico, el museo, etc. A través de agrupamientos y clasificaciones absurdas, juega con las contradicciones que suceden en la constitución de conocimiento y valor en los objetos que dichos sistemas albergan.
El uso de vitrinas es recurrente desde hace más de cinco siglos para exhibir objetos artísticos y preciados en museos, jardines botánicos o zoológicos; a pesar de la franqueza que sugiere su transparencia, este dispositivo no es neutral, genera un distanciamiento con el espectador y afecta la
manera de ver, el carácter de lo que resguarda.

El colectivo galería perdida busca con esta instalación llamar la atención sobre cómo las formas en que se presenta la obra de arte condicionan su percepción. Al utilizar un aparato de uso común como es un refrigerador, por lo inesperado de su emplazamiento y por sus cualidades físicas de opacidad, hace tomar en cuenta tanto el contenido como el contenedor, modificando el significado que se le puede dar a los distintos elementos que observamos.

Este ejercicio plante las siguientes preguntas, sin pretender llegar a una sola respuesta: ¿Por qué otorgamos valor a un objeto? ¿Ese valor depende del contenedor? ¿Influye el aislamiento del objeto en ese valor? ¿Qué información genera la manera de presentar el objeto?